Sarcoidosis de la médula ósea
Las anomalías en el recuento de células sanguíneas podrían indicar afectación de la médula ósea en la sarcoidosis, sugiere un informe
Autora: Dra. Alejandra Viviescas
Los cambios en el recuento de células sanguíneas de las personas con sarcoidosis podrían indicar que la enfermedad ha afectado a la médula ósea, sugiere un informe de caso.
Por lo tanto, los médicos deberían tener en cuenta este signo clínico para facilitar un diagnóstico temprano y evitar complicaciones adicionales.
El estudio «Afectación de la médula ósea en la sarcoidosis: una manifestación extrapulmonar difícil de detectar» se publicó en el Journal of Community Hospital Internal Medicine Perspectives.
La sarcoidosis puede afectar a muchos órganos y, por tanto, tiene múltiples manifestaciones, lo que dificulta su diagnóstico. En más del 90% de los casos, la enfermedad afecta a los pulmones, pero también puede manifestarse en zonas que incluyen el hígado, el corazón, los intestinos y los huesos.
En aproximadamente el 10% de los casos, la sarcoidosis afecta a la médula ósea, alterando el número de distintas células sanguíneas y causando síntomas como aumento del tamaño del bazo, pérdida de peso, fiebre y fatiga.
Los investigadores describieron el caso de una mujer afroamericana de 51 años a la que previamente se había diagnosticado sarcoidosis de la piel (sarcoidosis cutánea), que posteriormente afectó a la médula ósea y los pulmones.
La paciente acudió al hospital porque llevaba dos semanas sintiendo ardor por debajo de las rodillas. También presentaba fiebre leve, tos seca crónica y disminución del apetito, y había perdido involuntariamente 30 libras durante los dos años anteriores. Sus signos vitales eran normales.
Los análisis de laboratorio mostraron un recuento reducido de glóbulos blancos y rojos, deficiencia de hierro, anemia limítrofe, niveles elevados de células sanguíneas inflamatorias y marcadores inflamatorios elevados, como la proteína C-reactiva.
La exploración física y las pruebas de imagen mostraron que la paciente tenía un nódulo pulmonar, ganglios linfáticos de tamaño anormal y un aumento del tamaño del hígado y del bazo. Estos síntomas sugerían que la sarcoidosis, que inicialmente solo había afectado a la piel, había progresado a otros órganos.
El diagnóstico se confirmó cuando los médicos observaron granulomas, acumulaciones de células inflamatorias características de la sarcoidosis, en las biopsias de pulmón y médula ósea de la paciente. El equipo también buscó signos de sarcoidosis en el sistema nervioso, pero no los encontró.
A continuación, la paciente recibió tratamiento con prednisona oral, un corticosteroide que previene la inflamación y suprime el sistema inmunitario.
«Hasta donde sabemos, no existen ensayos controlados aleatorizados que comparen distintas estrategias terapéuticas [para la sarcoidosis de la médula ósea]. La prednisona sigue siendo el pilar del tratamiento», declaró el equipo.
Basándose en este informe de caso, los investigadores destacaron la importancia de vigilar la progresión de la sarcoidosis y buscar síntomas secundarios, ya que, en este caso, la falta de seguimiento podría haber permitido que la enfermedad se extendiera de la piel a otros órganos.
Según el equipo, la sarcoidosis de la médula ósea «representa una manifestación poco frecuente de la sarcoidosis extrapulmonar y es más prevalente en mujeres y afroamericanos. Las citopenias inexplicadas [alteraciones de las células sanguíneas], aunque inespecíficas, pueden ser el único hallazgo, por lo que los médicos deberían mantener un alto índice de sospecha».