Relajación y meditación
Hace unos meses empecé a practicar la relajación y la meditación.
Una instructora que lleva varias décadas dedicándose a esta actividad me enseñó la técnica.
Puesto que se ha demostrado que el estrés, el cansancio, la ansiedad, la depresión y otras amenazas para la salud mental favorecen las enfermedades, decidí emprender este camino para afrontar mejor los síntomas de la enfermedad, la disminución de la calidad de vida y los efectos secundarios.
Ya durante mi tratamiento en el hospital me di cuenta de que, alcanzando la calma mental y una relajación completa del cuerpo, podía superar el dolor y las molestias de las pruebas desagradables (broncoscopia, EBUS, colonoscopia, gastroscopia, biopsia de un eritema, biopsia de médula ósea y otras similares), así como la incertidumbre vivida durante mi estancia en el hospital.
Un cambio radical de la alimentación, la adaptación del biorritmo al ciclo diario de la luz solar, desviar la atención del dolor, la enfermedad y las predicciones, evitar en lo posible las situaciones estresantes y afrontar el estrés de una manera nueva, revisando la escala de valores de la vida, forman parte de la preparación para la relajación y la meditación.
Es importante reservar un tiempo al principio del día para tomar conciencia de la propia energía vital y la propia fuerza, y para encontrar la paz interior.
Los pensamientos y los problemas de la vida seguirán fluyendo mientras la mente se calma, pero hay que percibirlos como vagones de tren que pasan por una vía y hacen un ruido que en ese momento no nos interesa en absoluto.
Se aprenden la postura corporal, la respiración y la concentración en la calma.
Dino-Josip Ključarić